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Bullying laboral o escolar

 

Bullying Laboral o escolar:

 

El bullying laboral o escolar, mejor conocido como mobbing es un problema social, sin embargo en las últimas décadas ha cobrado una importancia significativa en el día a día no sólo del afectado, sino también de su entorno más cercano.

 

La Organización Mundial de La Salud define mobbing como  una situación de violencia o acoso recurrente dirigida hacia una persona con el objetivo de aislarlo de un grupo laboral; se caracteriza por conductas crueles y hostiles que se convierten en una tortura psicológica para la víctima. En el ámbito laboral algunas manifestaciones pueden  ser:

 

1. Rumores y Calumnias

2. Aislar o excluir a una persona

3. Insultos o motes

4. Ignorar o no dejar participar a una persona

5. Amenazar

 

Perfil del acosador:

 

El fin de último del acosador es el asesinato psicológico de la víctima, y el motivo principal encubrir la propia mediocridad, todo ello debido al miedo y la inseguridad que experimentan los acosadores hacia sus propias carreras profesionales.

 

El acoso escolar (también conocido como hostigamiento escolar, matonaje escolar, matoneo escolar, maltrato escolar o en inglés bullying) es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado tanto en el aula, como a través de las redes sociales, con el nombre específico de ciberacoso. Estadísticamente, el tipo de violencia dominante es el emocional y se da mayoritariamente en el aula y patio de los centros escolares. Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia, siendo ligeramente mayor el porcentaje de niñas en el perfil de víctimas.

 

Algunos adolescentes intimidados adquieren fobias escolares y no quieren ir al colegio. Incluso en casos extremos puede haber intentos de suicidio como una forma de eludir la angustia que provoca la persecución. Los síntomas de un niño agredido también pueden expresarse a través del rendimiento escolar’’.

 

“Es importante conversar con el adolescente para saber qué le pasa internamente y cómo es su personalidad. En ocasiones, él no sabe manejar o resolver conflictos con sus padres, lo que lo hace tender al aislamiento y la evasión. Cuando no se respeta a sí mismo, hay que trabajar su autoestima y afectividad. Después, en la medida en que es más consciente de cómo es y cómo se siente, se lo ayuda a reconocer todas sus fortalezas y habilidades, para luego desarrollar estrategias que le permitan resolver conflictos y enfrentar estas situaciones de agresión de una forma más adecuada y asertiva, sin dejarse maltratar”, puntualiza la especialista.